Todas mis Venus

Pasajeras de antes y de este ahora.

Todas mis Venus. Des poseídas de elocuencia, radiantes de fogosidad, curiosas de sublime ternura.

Tiño en mi mente todas sus sonrisas, pasantes de la que fui entonces, en algún lugar.

En tu búsqueda me he perdido en todas.

¡Venus semidiosa! a tu cuerpo he de rendirle culto en mis deseos.

Venus de ensueños. Magnífica merecedora a dedicar todos los talentos que Zeus pueda conceder.

Venus ensimismada. Que en un cuerpo encarna, las formas todas, del género fatal y femenino.

Van y vienen mis Venus…!

¡Casi diosa! sin brújula me dedico a llamarte con la mente.

Tú, que a todas representas.

¡Existieras ya, y yacieras ahora! Flagelando las puertas de mi estancia.

¡Todas mis Venus! Transitorias y no más, de mi infancia y de mi juventud.

Preciosas apunto de traerme a la perfecta. ¡Todas a punto…!

Pudiera yo, hacer que bajaras y encarnaras al fin tu aposento en esta tierra.

Aquí, En la órbita misma de mi existencia.

Aquí, en la fluidez de este planeta equidistante al tuyo.

Quizás…

Y Apenas si tengo alas, para ir y bajar de sus templos a aquellas, subalternas tuyas, ya  por disfrazadas de la que en realidad eres. De la que, en realidad quiero y no sois ninguna.

¿Ideal?

¿Son Todas mis Venus, cúmulo de actrices de tragedia? enviándome recados para aproximarme a la experiencia de conocerte…?

¿Te traen al “ahora”? ¿Todas mis Venus? A esta que soy? a veces Zafo, a veces platón, a veces desvariando en el tiempo.

A Venus huelen todas, Y no contrariamente, porque aún no he alcanzado a olfatearte detenida, constante, y al fin tú…

Todas mis Venus. Quebradas en un vendaval de ingenuidad, actrices y ensayos de la verdadera y singular. Que si hadas, encantadoras, brujas, ángeles y hechiceras.

¿Serás todas? en tu mejor papel de no ser ninguna? Más grandiosa de lo que no alcanzo a imaginar?

Ideal Venus…! Masoquista yo…!

Entusiasta de conocer en todas, a Venus, y por Venus a todas.

Temo y concluyo sospecharte en miradas pasajeras, cautivadoras de tu delirio por una yo confundida.

Poseyendo otros cuerpos, eres y te esfumas sin ser.

Pudiera yo apresurar su autenticidad! Me temo con toda duda, a que serás siempre todas mis Venus y nada más.

.G.

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Cronopia ella

Cronopia.
El ancestro poeta, Don Cortázar sin fronteras, habría estado de acuerdo conmigo, al referirme a ti, como tal, Cronopia, es decir.
No soy la única por aquí de alma libre, lo eres tú también, y es por eso que te pienso hace tiempo ya.
Cronopia! confinada a ser fama y esperanza.
Me gusta tu ser humano, como si no hubiera conocido antes todo lo que puede englobar ese significado. Como si hubiera olvidado cuanto y las razones reales por las que me gusta querer a una mujer.
Cronopia. Mira lo que forjas, eres tú, la musa que hace posible este momento. Por eso Cortázar estaría de acuerdo en que fueras una de nosotros. Porque, naturalmente te inventas en las líneas de una modesta poeta del siglo XXI, que ha sido confinada a esta dicha de ser Cronopia, por no haber nacido para ser fama o esperanza.
Mírate! tan auténtica entre la multitud aunque lleves un uniforme.
Que agradable causalidad, insisto, es conocerte; aun así, como si vivieras en otro plano, digamos en el futuro, por cuanto pasas más horas despierta que un Cronopio promedio, aun así, lejos del tacto y la mirada.
Cronopia. No soy la única por aquí de sentimientos profundos e intensos, lo eres tú también, por eso te sobre valoro.
Me has acompañado sin saberlo, y has llegado conmigo a lugares que aun no conoces.
Mírate, tan camuflada detrás de todos tus roles. Femme fatal, divina como un secreto que me ha sido revelado.
Cronopia! te inventas en mi mente y en este espacio.
!Mírate! como te haces mi musa y como me haces quererte.

.G.

Volver para no volver

Ya existe una canción, y ya existe un poema que defina lo que podemos llegar a sentir.

Una parte de mí, me murmura que se ha quedado contigo cerca de aquel árbol.  Me invade el silencio. Continuamos nuestros paso sin mirar más nunca hacía atrás.

Allá se quedaron los corazones, contemplando la sierra nevada, la culata, el cerro de las letras con un “te amo”, el picacho Albarregas que siempre me sonríe con complicidad, un cielo azul y una brisa de montaña, testigos únicos, del día a día, donde solemos estar impalpables, tú para mí, yo para ti.

Pienso en mil fragmentos de poemas y canciones que definen el sentimiento que provoca el olor de sus cabellos, huele a recuerdos, huele aquellos mil segundos donde no has estado.

Después de contemplarnos perfectas, por última vez. Volvimos por el camino empinado, tomadas de la mano para no tropezar, y aunque seas más torpe en el andar, ya viste, no te dejaría caer del todo, ni bajando por una cuesta de piedras, ni menos aun, en toda la vida. Allá quedaron los corazones. Descendimos con la razón bien puesta.

Creo que hubo un beso, pero me invade el silencio, y prefiero creer que todo esto, solo ha sido un sueño que valió cada minuto de tu reloj

Desencuentro

Nada extraño de usted, aunque tenga una botella con líquido que huele a su piel.

Hay otros perfumes. Hay otros aromas. Hay otros vientos. Otros colores. Tantas otras cosas que tú jamás llegarás a ser, aunque yo crea tener la esperanza. Fuiste y serás, la hermosa humana, a quien veré siempre, como una buena chica. La chica que no pertenece a mis sueños.

Muchas lunas perdonando, que te volviste pasado, desleal de los ayeres, que en su triste afán de lujuria, se rompió así misma, arruinando nuestra comunión.

Sin embargo, de par en par, he abierto la ventana, te he observado, y se me ha ocurrido invitarte a pasar. Te vas acercando y me voy arrepintiendo.

Desencuentro,  grita desde dentro, mi espíritu y mi alma.

Nada extraño de ti. Aun me hiere el eco de tu risa, de tu ternura sobre la almohada, de esa ficción que solo eres cuando tienes tiempo.

En otra vida será. Aquí y ahora, esta correspondencia que solíamos ser, tiene memoria a cristales rotos.

El recuerdo de tu sonrisa es un nudo en la garganta. Un Encantamiento.

De todas maneras, ya no estás allí, donde me importa, dice el alma, estás en muchas cosas, pero jamás has estado ahí, asevera mi espíritu. Jamás estuviste en el paisaje, ni aun apenas, en el olor a selva y a frailejón. No te asimilo con la perenne majestuosidad que me ha enseñado la madre tierra.

La ventana estará abierta, pero ya no estaré en casa para ti. Así nos des encontraremos una vez más.

 

Metáfora del tobogán y el enamoramiento

No me da la gana de entender a los poetas contemporáneos que hablan de un amor muerto, de un amor que sangra sin fin, del enamoramiento caótico.

¡Terroristas!

¿Acaso no sabrán que todos pasamos una temporada en el infierno? Dos, o hasta tres y más. La puerta del averno metafórico, terrenal y mundano está abierta, hay salida y escapatoria.

He amado y me he enamorado no sé cuantas veces. Y Qué delicia la retrospectiva en que me rompen el corazón, y de la nada, vuelve a su estado natural como si fuera inmortal y hubiera una segunda vida, para una tercera oportunidad. Cómo si fuera posible la regeneración de la memoria, la resurrección del yo, y el encuentro con el espíritu. Qué gusto recordar que el dolor no es eterno. Que una vez existió el infinito en los mismos ojos que te lanzaron a un abismo, para volver a la tierra aunque fuera en muletas y no más cobarde, sino más atrevido. Humano.

Toboganes. Me gustaron siempre.

Así pasa con cada enamoramiento, cada sensación es diferente, aun cuando se acaba, duele cada vez menos y cada vez menos. Subes, desciendes con las cosquillas dentro, y llegas al final. Y me pregunto; con la emoción aun palpitante; ¿de nuevo? lo pienso. ¿Comenzar de cero el ascenso?

¡Sí! ¡Aquí voy de nuevo! mientras pueda, mientras el parque de la vida esté abierto, y no quiera Dios, que mi espíritu retorne temprano a su casa, porque entonces se acabará este día largo y hermoso de estaciones tropicales, de aventuras en toboganes, en el que no está garantizada la reencarnación en el único planeta con seres humanos que conocemos.

 

Lesbos siglo XXI

Sencillo es pensar en el presente.

En el reflejo externo de otra mujer que no soy yo.

En el existencialismo que pesa sobre cada ser.

Entonces enciendo la lámpara que solo podrá caducar con mi último aliento de vida.

Extiendo mi mano y parece que veo un alma,  mi reflejo. Mis tristezas, mi llanto, mi oscuridad, mi no sonrisa, mis represiones, mis miedos, mi rechazo por lo externo.

Y me atrae.

Me atrae la sombría sobriedad del recuerdo de su olor.

Somos como imanes con cargas iguales que tienden a rechazarse… Sin embargo, no es usted una materia amorfa como lo son estos objetos, ni tampoco lo puedo ser yo.

Es usted energía, en el cuerpo humano y perfecto de una mujer.

Es usted una mirada y una sonrisa, humanidad y aliento de vida.

Vulnerable como el agua antes del invierno, sutil como la soledad y la quietud de la noche.

Es usted la debilidad de una poeta, una casualidad encantadora, una divina utopía en el inconsciente. Una melodía que se eleva por encima de la melancolía. Una especie de musa que vino para hacer posible estas palabras.

Y me atrae, con todas sus barreras, con todas sus distancias, con toda su burbuja.

Más allá de la piel en la memoria de mis manos, de un aliento lujurioso haciendo eco en mis sentidos, más allá de ese detalle de su sexo. Me atrae, porque es usted como el reflejo salvaje y natural de mi libertad.

La complejidad del presente, donde he venido a encontrarle, es ilusoria.

.G.

Las 6 estaciones de un luto en el pos rompimiento con un ser viviente

Cuando consideramos que el tiempo fue un largo y hermoso derroche de emociones, que llegó a su fin trágico, hay que aceptarlo, hay luto en el alma.

Las 6 estaciones de un luto en el pos rompimiento con un ser viviente:

1.depresión.

2. depresión.

3. más depresión.

Todo depende de la experiencia, las siguientes, 4 y 5 no aplica para primeras veces.

4.Desprecio infinito y un profundo desagrado casi nauseabundo.

5. Cacheteo cerebral, electroshock espiritual, trabajo mental, fogata con llanto combustible, ese que quema desde el alma, hasta la última foto. No evitar el apoyo moral de un ser viviente cualquiera, (porque, no estamos solos, ni aun deseándolo, eso, para los más suicidas).

6. Cambiar el cerrojo y adquirir un nuevo par de llaves, colgarlas con orgullo en el cuello a la altura del corazón, escondidas, pero visible, para quienes saben que se ha pasado por las seis estaciones del luto pos rompimiento.

Es sencillo, es solo una ruptura con un ser viviente, y aun así se me ha ocurrido agregarle una “etapa” más, de las 5 conocidas etapas del duelo. Si no hay muertes, y aun si la hay, mi vida continúa.

Para aquellos y aquellas que viven su vida enamorándose de personas ajenas a su núcleo familiar, y aun para los que en su mismo núcleo y en su zona de confort, viven enamorándose, nos vendría bien un viaje a un refugio especial para rotos, heridos, lesionados o abandonados por su pareja. Solo apto, para quienes hayan pasado por la 4ta estación del rompimiento. En dicho refugio se ubicaría a las personas según sus gustos, por sexo o preferencia sexual, tipo de rompimiento, pasatiempos, tipo de música específica, y paisaje local al que le gustaría ir de visita.

Muy divertido lugar, donde todo puede pasar. Lastimosamente solo puede existir en un cuento que quizás sirva para calmar el amargo destino de soledad, al que aspira todo el que pasa por estas etapas. Solo el universo puede conspirar para encontrar gente, análoga.

Solo el tiempo y la ansiedad inmensa, de dar, olvidar y de continuar, mientras se mira con desprecio lo que nos lastima, puede hacer posible que cambiemos la perspectiva y sobre volemos las posibilidades.  De qué sirve que le digamos a un primerizo, que hay muchos peces en el mar, es necesario ahogarse y resucitar. Sin embargo, los que ya muchas veces hemos caído víctimas de todas las metáforas del desamor, sabemos sobre las posibilidades. Estamos listos para el amor a primera vista, por la gran capacidad que tenemos de salir y entrar en el enamoramiento.

Me consuela tenerme por entero, disfrutarme, amarme, verme al espejo y retocarme para ir a sonreírle a los que lo necesitan, no sin antes sonreírme primero. Me consuela mi juicio, mi potencial como ser humano, mis roles y los roles que los otros han fijado para mí, me consuela estar viva y saber que hay otros seres humanos afines y semejantes a mi percepción sobre el amor.

Cada quién elige su luto, cada quién vive su tiempo, si no es la primera vez que se rompe una relación de corazón, se ahoga en su mar de esperanzas quebradas, se cae de su nube inestable, o se resbala a un abismo, si no es la primera vez, no vale la pena quedarse en la depresión, explorar las posibilidades de los otros pasos a seguir, es más entretenido y más barato.

.G.