Cuento con Soundtrack

“She says brief things her love’s a pony, My love’s subliminal”

Meses atrás tenía el presentimiento, de que aquella vez que presentí dejarte, debió ser la única vez  y no la segunda vez que presentí que te iba a dejar ir, que te iba abrir la puerta por última vez, que te iba a despedir sin que nada hubiera en mi contra, como quien quiere auto afirmarse, que aquello es amor.

Meses atrás, me empapé con las canciones de un disco que repetía una y otra ves. Melodías que no alcanzaba ni a la nota de tu nombre…

Siempre estuve triste cuando estabas cerca de mí. Triste, de no avanzar a ningún lado, porque la verdad, nunca estuviste tan cerca, y por cuestiones prácticas, prefiero así creerlo.

No solo era un vago presentimiento, eran los sueños. Tú, viajando a mis sueños en busca de tu libertad, como si yo mereciera verte escapar a otros brazos. Como si los míos estuvieran llenos de espinas o te ataran.

Cuántas veces no te sentí desvanecer en ellos! cuántas veces no dejaste empapado mi hombro!

Fue mutuo, yo te causaba tristeza.

Y a falta de llanto, volvía a repetir el mismo disco, Soundtrack de la enorme tristeza que había en mí.

Jamás fuiste un consuelo, por cuestiones prácticas, nuevamente, no haré mención de lo que sí fuiste. Prefiero pensar que no eres nada.

Volví a colocar el mismo disco. Todo pasó, el sueño se hizo realidad y la realidad se hizo añicos.

Dejé de dormir para no verte, y comencé a alucinar que podía solo continuar como si tuviese preferencia por las máquinas caminadoras con un fondo de fantasía, en vez de agarrar camino a la realidad, a donde se respira con naturalidad, sin forzar el entorno.

Comencé a vivir la decepción de cerca, ya no era un sueño, de verdad te atrevías a cruzar a esta dimensión y demostrarme que no eras más, de lo que mi subconsciente me alertaba.

Ya te veo como si te hubieras ido en una balsa, con un atardecer dibujado con acuarela, lejana como un cuadro en el que nunca fijaré mi atención,  pero que recuerdo en una galería que no existe.

Soy de preferencia; abrir la cortina y ver los colores por la ventana!

Comencé a soñar que no me importabas, y ahora siento una satisfactoria nostalgia, como si ya pudiera comenzar a confiar en mis instintos sin dudar ni por un segundo de mis capacidades para presentir.

No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que le vi.

En mis sueños tengo el placer de huir cuando aparece.

Le pido al universo no topármela en ningún lado.

A veces alucino que me persigue y mi rostro se endurece, me incomoda la idea de pensar en que no tendré para sí, ni aun, una sonrisa fingida.

Y por razones prácticas, esto no debe ser considerado triste para quien lo escribe, sino para aquella, en quien fue inspirado. Puesto que, yo le perdoné a pesar de haber quebrado con toda su voluntad, la confianza que mi amor se atrevió a darle.

Ahora comienzo a presentir nuevamente, que no era aquella vez, cuando debí empezar de cero en el encuentro.

Ahora presiento que nunca estaré sola y que siempre tendré la disposición de sonreírle no solo a la gente, sino a la vida.

Suena el disco.

Y siento la satisfactoria Nostalgia, de confiar en mis instintos sin lugar a dudas.

Aquello, que hoy es solo un cuadro en una galería que no existe, siempre tuvo un final pre concebido, pero por razones prácticas, le había hecho caso al corazón.

Disco: Turn On the Bright Lights – Interpol

 

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